El lunes 11 de mayo de 2020, por la mañana, en una calle de Managua, bajo la sombra de un árbol se estacionó el camión recolector de basura. Todo el equipo de trabajo hizo una pausa, tomaron un poco de agua, e hicieron algunos comentarios. Conozco a algunos de ellos, los saludé. El cerebro comenzó a armar qué hacer, el momento era propicio para una conversación rápida y profunda.

Era necesario empezar si tenían, o no, alguna información del riesgo de la pandemia del COVID 19. Estaba en mi imaginario la fotografía nítida y dramática de la ciudad del sur de América con los cadáveres humanos abandonados en la calle. Allí habían muerto esas personas, y quedaron en el abandono hasta que fueron incinerados. En cambio, en la ciudad de Managua, antes, y después de la declaración de pandemia del COVID 19 estos equipos de la municipalidad han estado en las calles levantando la basura generada por la ciudadanía. Este mismo servicio se mantiene en otras ciudades del país. Me dijeron, ¡Conocemos de la enfermedad, pero aquí andamos diario! Este es nuestro aporte que casi nadie mira, pero que ayuda para la salud de la ciudadanía.

Es elevado el número de toneladas de basura recolectada cada día. Pero hay basura y desperdicios sólidos que quedan en los barrios, mercados, y comunidades. Si los equipos de las municipalidades no se hubieran atrevido a salir a las calles para el cumplimiento de sus labores, seguro estaríamos con cerros enormes de basura en cada uno de los barrios donde vivimos. No solamente eso, estaríamos conviviendo cotidianamente con toda clase de vectores. Las epidemias serían múltiples, y devastadoras.

Está cercano la llegada del invierno de 2020. Con el inicio de este fenómeno también llega la proliferación de los vectores que acompañan a enfermedades diferentes: afectaciones de las vías respiratorias, intestinales, complicaciones en la piel, daños a la vista, entre otros males. Pero, tenemos una complicación mayor: la pandemia del COVID 19.

Tenemos la obligación y responsabilidad ciudadana de contribuir a la construcción de la barrera de contención del COVID 19. Debe haber un manejo correcto de la basura. Recordemos que cada uno/a produce salud. Un mercado limpio, el barrio sin basura en las calles, una comunidad comprometida con la limpieza, una ciudadanía que selecciona los desperdicios y desechos sólidos, esa que ayuda al equipo que recolecta la basura, hace la diferencia. El desarrollo de estas acciones de higiene está en nuestras manos, si es posible.

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