Las olas de calor son un riesgo climático, y al igual que otros factores de riesgos, pueden mitigarse.

Al igual que los huracanes, tornados, inundaciones y sequías, las olas de calor pueden causar daños a las personas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es difícil cuantificar las muertes relacionadas a este fenómeno meteorológico.

La OMS afirma que generalmente las muertes asociadas a las altas temperaturas son de personas con alguna enfermedad coexistente como diabetes o padecimientos del corazón.

Pero necesitamos comprender qué es y cómo actúa.

Cuándo comienza?

De acuerdo con los parámetros meteorológicos, el verano de Nicaragua empieza al terminar la temporada de huracanes al finalizar noviembre.

Pero hay que comprender que Nicaragua es parte del Hemisferio Norte, y para esa fecha, está comenzando el invierno hemisférico.

Es decir, en el Hemisferio Norte empieza a ser más frío porque está alejado de la influencia de los rayos del Sol.

Además, las noches son más larga que los días.

Entre noviembre, diciembre, enero y parte de febrero, Nicaragua tiene un clima agradable, ni muy frio, ni muy caliente.

La posición de Nicaragua en la zona tropical, no permite que haya heladas cómo en otros países más al norte.

Existe un fenómeno normal del invierno en el hemisferio Norte que se conoce como “frentes fríos”.

Estos frentes fríos provocan los fuertes vientos entre enero y febrero.

Mientras haya viento el calor es menos.

El invierno del hemisferio Norte termina el 21 de marzo con el equinoccio de primavera.

El día y la noche empieza a tener igual cantidad de horas. Pero, conforme avanza el tiempo, las horas de Sol son más.

Los frentes fríos disminuyen su influencia o desaparecen, por ende, los vientos disminuyen y el calor empieza a aumentar.

Altas presiones

A mediados de marzo, empieza a influir las “altas presiones”.

Según la NOAA, la alta presión genera cielos despejados, áreas con poco viento, ausencia de nubes y tormentas. Este fenómeno provoca un ambiente de resequedad.

Es por esa razón, que abril es uno de los meses cuando más se percibe calor.

No hay viento, no hay mucha humedad y hay un poco más de 12 horas de Sol.

De hecho, las altas presiones favorecen a la contaminación de la atmosfera, ya que, al no haber mucho viento, los contaminantes como el smoke de las fábricas o carros, se concentran.

En Nicaragua, la mala práctica de las quemas agrícolas como preparación de la tierra para siembra, provoca que el humo forme una neblina que ya es característica de esta temporada.

Cuándo termina?

En Nicaragua, un país del Trópico, el calor nunca termina.

Pero, las intensas olas de calor van disminuyendo su intensidad.

El 21 de junio es el día más largo del año en el Hemisferio Norte. Un día dura 13 horas.

Quizá no hace mucho calor como en abril porque hay humedad, recordemos que es plena temporada de huracanes.

Las altas presiones aún influyen en la región, pero también lo hacen las bajas presiones.

Según la NOAA, las bajas presiones son lo contrario a las altas presiones y favorecen a la generación de humedad y ciclones tropicales.

Entre julio y agosto empieza a percibirse con más fuerza, la influencia de polvo del desierto del Sahara.

Según la NOAA, el polvo del Sahara, es una masa de aire muy seca y polvorienta que se forma sobre el desierto del Sahara a finales de la primavera, en verano y a principios del otoño.

El polvo del desierto del Sahara es aire reseco que afecta la formación de ciclones y afecta la humedad.

En Centroamérica provoca calor y resequedad.

Los intensos calores disminuyen en septiembre, cuando la temporada de invierno y huracanes, es más intenso.

Las influencias de los fenómenos de La Niña y El Niño

De acuerdos con los expertos en el tema climático, los fenómenos de la Niña y El Niño, influyen en la intensidad de las olas de calor.

El Centro Nacional de Alta Tecnología de Costa Rica (Cenat) explicó que este año, la ola de calor no sería tan fuerte como lo fue en 2019 o 2020, cuando se registraron temperaturas de hasta 40 grados centígrados.

La influencia de La Niña aportaría humedad y no sería tan seco cómo lo fue el verano de 2019 y 2020.

El Cenat señala que El Niño está asociado a los eventos de olas de calor intensos que se han registrados en los últimos años en la región.

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