La identificación de alternativas que permitan a las pequeñas familias de productores garantizar la producción de alimentos en condiciones climáticas adversas, teniendo para ello como principal acción la conservación de semillas nativas que están adaptadas a las condiciones de cada zona del país, es la labor que desarrolla la Red de Promoción de la Agroecología (GPAE) a través de la articulación de 40 organizaciones del norte, centro y sur del país, afirma su facilitador nacional Jorge Irán Vásquez Zeledón.

De acuerdo con el representante del GPAE existe conocimiento ancestral en la población que produce la tierra y que por generaciones ha manejado las semillas criollas y acriolladas “y eso ha permitido que se haga un trabajo de rescate de una gran variedad de semillas y de visibilizar ese material genético que tiene capacidad de adaptarse”.

Indica que el GPAE trabaja de la mano con la Alianza Semillas de Identidad, quienes tienen registro de más de 400 bancos de semillas en todo el país, hay una gran diversidad de bancos porque han venido trabajando con los productores en aras de seguir fortaleciendo las propuestas para la construcción de estrategias para mejorar las condiciones de vidas de las familias campesinas.

Aclara que la diversidad de bancos de semilla con las que trabajan algunos   tienen carácter familiar y otros comunitarios.  Los familiares están integrados por varias familias que manejan una diversidad de semillas y la acción de conservarlas, convirtiéndose en bancos porque están articuladas con otra familia y se convierte en una especie de red de semillas, las que a su vez intercambian con los bancos comunitarios, porque estos últimos aglutinan a 25 familias.

Sobre las características de la semilla criolla y acriollada aclar que no se trata de semillas mágicas que las tiras sobre una piedra y germinan, estas necesitan de ciertas condiciones de suelo y humedad para que nazca, pero si tienen la bondad de ser algunas resistentes a las plagas, otras a inundación.

El representante del GPAE comentó que existen escuelas agroecológicas constituidas por pequeñas unidades productivas donde no trabajan únicamente el tema de semilla, sino que también la cosecha de agua, las pequeñas infraestructuras para la recolección de agua de los techos para el riego o de uso doméstico, lagunetas, pilas, entre otras.

De igual forma valora que sobre las quemas reportadas en diferentes partes del territorio se ha avanzado en la concientización, las que hoy se reportan no se comparan a las que existían antes que cubrían con neblina de humo todo el país.

Asegura que hay algunas Alcaldías que han promovido algunas ordenanzas que prohíbe la quema y muchos otros esfuerzos “y aunque a veces creemos que no tienen su impacto yo sí puedo notarlo”.

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