Durante estos días de reflexión y búsqueda de las medidas apropiadas, pero, también de reafirmación de los principios y valores institucionales, familiares y personales ante el paso dramático del coronavirus ante nuestras vidas, surge la necesidad de encontrar la respuesta de la pregunta actual. ¿Cuál es la percepción que se tiene de la ciudadanía con relación al impacto inmediato de la campaña de educación relacionada al desarrollo de la pandemia del COVID 19?. No cabe duda alguna que la población nicaragüense avanzó con serenidad y solidaridad para hacer frente a la enfermedad.

Resulta alentador –teniendo presente el escenario dramático- que hay comprensión de la gravedad. Se ha tenido en cuenta que estamos frente a una crisis mundial de salud. Hay preocupación acompañada de calma, serenidad, y una cuota elevada de solidaridad. Ningún país estaba preparado para hacer frente a estos efectos adversos y devastadores. No obstante, Nicaragua ofrece una cantidad muy importante de ejemplos que constituyen evidencias. Una fortaleza enorme. Los esfuerzos de educación brindan sus frutos.

El balance positivo frente a la crisis mundial de salud nos está diciendo que la prudencia, respeto, comprensión, y solidaridad nos permite establecer las bases para la auto regulación, el distanciamiento social, la adopción del aislamiento social, la construcción de la barrera de contención. Todo ello para evitar la propagación del COVID 19. Es una actitud de responsabilidad ciudadana. Es una contribución para que el país con las instituciones logre alcanzar el objetivo: la contención de la pandemia del COVID 19.

Alguien pudiera hacer la pregunta: ¿Dónde están esas evidencias? La respuesta es sencilla. Examinemos nuestro entorno. Ofrecemos algunos ejemplos:

  1. Las cooperativas del transporte selectivo (taxis) está distribuyendo material para la educación y los conductores –en su mayoría- se han colocado máscaras y guantes, andan con agua y gel para la limpieza de manos.
  2. En las entradas de los supermercados las personas hacen fila respetando la distancia entre una y otra persona. Algunos ofrecen algún producto para la limpieza de manos.
  3. Por decisión propia, duelos de bares, restaurante, cantinas, y centros para la vida nocturna han suspendido sus servicios.
  4. Los bancos han señalizado el piso con gráficos de pies para indicar donde se debe ubicar cada persona y guardar la distancia entre una y otra.
  5. En Centros de trabajo diferentes naturalezas han analizado la situación, y han adoptado la decisión de buscar alternativas para laborar desde el hogar, cuando es posible.
  6. Un número importante de personas que circulan por las calles -en la medida de lo posible- portan guantes, mascarillas, y van con toda la calma que caracteriza a este pueblo.
  7. Madres y padres han mostrado cuido, protección sus hijos e hijas. En los Centros de educación, incluyendo la superior.
  8. Las ciudades, pueblos, caseríos y comunidades presentan un flujo menor de movilidad humana.
  9. Las iglesias y templos de denominaciones diferentes han adoptado la decisión de cancelación, o modificación de los servicios religiosos.
  10. Las personas que trabajan por cuenta propia y ofrecen productos en las calles han adoptado las medidas del caso.

La lista es mayor. Resulta interesante y es una experiencia singular el proceso gradual de adopción por parte de la población nicaragüense. Han hecho propia la auto regulación, poco a poco han levantado la berrera de contención, el aislamiento social camina en el seno de la familia. Se confirma la esencia de la Atención Primaria en Salud (APS): la producción de salud es inherente a nuestras vidas.

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