Nicaragua, por su conformación geológica, estructura morfológica, ubicación en el istmo Centroamericano, cuencas hidrográficas, régimen de las lluvias, etc., así como por la distribución y desarrollo económico, social y cultural de la población, es catalogada como uno de los países con mayores riesgos a desastres.

Fenómenos naturales como los sismos, huracanes, inundaciones, deslizamientos, erupciones volcánicas, tsunamis, sequías e incendios forestales son eventos que tienen la posibilidad de afectar de forma aislada o combinada a la población en la medida que inciden directamente en las personas, familias y comunidades.

Sin embargo, el grado de afectación que puedan sufrir las personas, familias y comunidades, si bien depende de la magnitud de los eventos (amenazas), también depende del grado de exposición a los mismos, las condiciones materiales de vida de las familias, su capacidad de protegerse, responder y reponerse de sus efectos, pero sobre todo por las formas de tratar y vincularse con la naturaleza (vulnerabilidad).

Conocer esta compleja asociación entre amenazas y vulnerabilidades (Riesgos) y graficarla de forma sencilla contribuye al diseño de Planes de Gestión de Reducción del Riesgo de Desastres más efectivos y al mismo tiempo se convierte en un valioso instrumento para la atención de situaciones de emergencia.

Partiendo de esta realidad la Mesa Nacional para la Gestión de Riesgo desarrolla durante dos días un Taller con el liderazgo comunitario de 18 municipios de distintos puntos geográficos del país.

Algunos de los dirigentes comunitarios asistieron al Taller portando el esbozo de sus mapas comunitarios, otros y otras los elaboraran durante el desarrollo del mismo.

 

 

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