El impacto severo de la pandemia del COVID 19 en nuestro país durante estos días –mediado de mayo de 2020- obliga, exige, que las medidas para la contención del virus se adopten con mayor rigor. Todo lo que logramos aprender rápidamente con relación a esta enfermedad debe ser parte de la vida diaria. Desde la vida individual, familiar, laboral, comunitario, hasta en el ámbito social es una exigencia hacer propias las normas para la superación de la crisis de salud. Está demostrado que podemos hacerlo.

Alguien pudiera hacer la pregunta: ¿Dónde están esas evidencias? La respuesta es sencilla. Examinemos nuestro entorno, allí vamos a encontrar diferentes experiencias. Existe una razón profunda, básica; está presenta la necesidad de trabajo para aportar al gasto del hogar, en consecuencia, el aislamiento social es parcial. Ofrecemos algunos ejemplos:

  1. Las cooperativas del transporte selectivo (taxis) está distribuyendo material para la educación y los conductores –en su mayoría- se han colocado máscaras y guantes, andan con agua y gel para la limpieza de manos. En este gremio hay quienes trabajan individualmente, nos consta que han adoptado las medidas.
  2. El sector transporte ofrecido para la movilidad humana entre un municipio y otro se han incorporado a las jornadas de limpieza y desinfección de las unidades automotores.
  3. En las entradas de los supermercados las personas hacen fila respetando la distancia entre una y otra persona. Algunos ofrecen algún producto para la limpieza de manos, y están controlando la temperatura de las personas que ingresan al establecimiento. Se ha colocado un vidrio que separa a la persona que atiende la caja y la que hace el pago.
  4. En los mercados populares se han adoptado las medidas correspondientes. Además, se han sumado a las jornadas de limpieza y desinfección de los tramos y pasillos.
  5. Por decisión propia, dueños de bares, restaurante, cantinas, y centros para la vida nocturna oportunamente suspendieron los servicios. Ahora gradualmente adoptaron la decisión de abrir con normas básicas para la bioseguridad de clientes y personal que atiende en esos establecimientos.
  6. Los bancos han señalizado el piso con gráficos de pies para indicar donde se debe ubicar cada persona y guardar la distancia entre una y otra. Ofrecen sustancia para la limpieza de las manos, y al ingresar se controla la temperatura.
  7. En Centros de trabajo diferentes naturalezas han analizado la situación, y han adoptado la decisión de buscar alternativas para laborar desde el hogar, cuando es posible.
  8. Se ha adoptado la norma para que la realización de reuniones sea con un número que no exceda las doce (12) personas. Se adopta la norma del distanciamiento entre una y otra persona, se orienta para el uso de la mascarilla, o tapa boca, y se recomienda el lavado constante de las manos.
  9. Un número importante de personas que circulan por las calles -en la medida de lo posible- portan guantes, mascarillas, y van con toda la calma que caracteriza a este pueblo.
  10. Es notoria que las personas que adquieren productos en las pulperías hacen uso de la mascarilla.
  11. Madres y padres han mostrado cuido, protección sus hijos e hijas. En los Centros de educación, incluyendo la superior.
  12. Las ciudades, pueblos, caseríos y comunidades presentan un flujo menor de movilidad humana. Las personas han adoptado la norma de aislamiento social parcial, salen solo para la indispensable.
  13. Las iglesias y templos de denominaciones diferentes han adoptado la decisión de cancelación, o modificación de los servicios religiosos. Poco a poco a se transita hacia los servicios religiosos con la modalidad virtual.
  14. Las personas que trabajan por cuenta propia y ofrecen productos en las calles han adoptado las medidas del caso: uso de mascarillas, guantes, se cubren los ojos.
  15. Ante la proximidad del inicio de invierno 2020, hay evidencias de la voluntad de siembra. El campo ofrece otra realidad. Hay preocupación, incertidumbre, pero también ánimo para la producción agropecuaria.

No cabe duda alguna que las normas de autorregulación para la construcción de la barrera de contención ante la pandemia del COVID 19 son parte de la vida de los y las nicaragüenses. Ante el escenario actual que ofrece la evolución de la enfermedad es una exigencia esencial la autorregulación extrema.

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