31 de marzo

A_310317Un martes santo del 31 de marzo de 1931 –hace 86 años- un terremoto sacudió violentamente a la ciudad de Managua, y la destruyó. Ésta era como un pueblo grande para la época. El epicentro fue localizado muy cercanamente a la estatua conocida como Montoya. La magnitud fue de 5.8 grados, escala de Richter, de la era moderna para la medición de estos eventos. Se estima que fallecieron 2500 personas. Como evento indicado se registra el desarrollo de incendios. Entonces, en aquellos días la población nicaragüense no tenía acceso a la información necesaria, esencial, para lograr convivir con este escenario de riesgo.

La actividad sísmica de Nicaragua está asociada a la ubicación geográfica del país. La placa Coco es convergente con la placa Caribe debido al movimiento de la primera con relación a segunda con una tasa de ocho (8) centímetros –aproximadamente- durante un año. Durante la última época resulta familiar escuchar, o leer en los diarios, que el personal especialista ofrece información que registra con precisión la magnitud, profundidad, epicentro, de un sismo. En ocasiones se refieren a ese contacto o fricción de las dos placas que dan origen a un sismo.

La literatura ofrece información relacionada a la actividad sismo – generadora.   Se reconocen tres (3) fuentes principales: en primer lugar, el proceso de subducción que es la génesis de cerca del 70.0% de esta actividad; en segundo lugar, la cadena volcánica que contribuye con cerca del 20.0% de la sismicidad; y, tercero, el fallamiento geológico superficial que origina hasta un 10:0 de la actividad sísmica. Es evidente, Nicaragua es un país expuesto a la actividad sísmica (evento principal), pero también a los eventos inducidos.

Se afirma que una cantidad importante de viviendas y edificios públicos construidos con taquezal –propio de la época y asociado a las condiciones socio – económicas- lograron resistir y quedaron en pie. Fueron reparados. Sin embargo, éstos colapsaron 41 años, 8 meses y 22 días después otro terremoto destruyó la ciudad de Managua. Nuevamente se repitió el desarrollo de incendios generalizados como evento inducido.

Hoy -86 años después- el país ha reconocido que es altamente sísmico. Ha logrado ir incorporando en la vida ciudadana la esencia del escenario de este riesgo para lograr convivir con él. Cada día se realizan múltiples esfuerzos orientados a la adopción del enfoque de gestión de riesgo y con la mirada y el corazón a favor del desarrollo de Nicaragua.

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