Por una Nicaragua libre de transgénicos

Tomate_transgenico_290814La Asamblea Nacional de la República de Nicaragua aprobó la Ley No – Ley de prevención de riesgos provenientes de organismos vivos modificados a través de biotecnología molecular. Ésta prohíbe expresamente la introducción al país de los denominados organismos genéticamente modificados (OGM), o los que conocemos comúnmente como transgénicos.

No obstante, un grupo reducido de empresarios vinculados al agro y la avicultura de Nicaragua vienen presentando el planteamiento de introducir transgénicos al país. El pretexto es que esta decisión resuelve la crisis de producción que se deriva de la crisis climática.  En esencia, sería una violación a la Ley, y se estaría exponiendo a la población a los efectos adversos de estos organismos.

En este orden, la alianza social denominada Semillas de Identidad presentó el pasado martes 21 de febrero de 2017 una posición pública sobre este riesgo. El texto íntegro del planteamiento es el siguiente:

 

Protejamos Nuestra Salud y Recursos Naturales: NO A LA INTRODUCCIÓN DE TRANSGÉNICOS EN NICARAGUA

Un transgénico (organismo genéticamente modificado u OGM) es un ser vivo creado artificialmente por grandes transnacionales como Monsanto, Syngenta, Dupont-Pioneer con una técnica que inserta a una planta o a un animal, genes de virus, bacterias, de otros vegetales o animales, inclusive genes humanos para hacerlos resistentes a ciertas plagas y herbicidas. Estas mismas empresas controlan el comercio mundial de semillas, agroquímicos y maquinarias.

Se cumplieron 20 años de cultivos transgénicos y a pesar de ello no han logrado cumplir con las promesas con las que fueron justificados. Casi la totalidad de los cultivos transgénicos se encuentran en tan solo 10 países, siendo objeto de rechazo en más de 170 países, por lo que a nivel mundial existen leyes y normativas que impiden su entrada. Nicaragua, cuenta con la Ley de Prevención de Riesgos Provenientes de Organismos Vivos Modificados por Medio de la Biotecnología Molecular la cual tiene como fin “prevenir, evitar y reducir los riesgos que se pudieran ocasionar a la salud humana, en el ambiente, diversidad biológica, actividad agropecuaria, forestal y acuícola”.

Los transgénicos no están destinados a alimentar al mundo, solo existen 4 rubros principales: soya, maíz, algodón y canola, destinados a la alimentación animal. No está comprobado que sean resistentes al cambio climático y adaptados a las diferentes zonas agroecológicas.

Las semillas son propiedad privada de las grandes empresas que los producen, de tal manera que los productores no son dueños de las semillas que ellos mismos cosechan, teniendo que pagar licencia anual para poder sembrarla de nuevo, creando dependencia y altos costos productivos insostenibles para nuestros productores.

Estudios en Estados Unidos, Argentina y México entre otros países, muestran que no son más productivos que los cultivos convencionales. No son seguros, porque son cultivos adictos a herbicidas, insecticidas y fertilizantes tóxicos para producir, por lo tanto, contaminan suelos y aguas, provocan erosión genética a nuestro patrimonio, agravando la situación del medioambiente y el cambio climático.

Investigación efectuada en México por GRAIN y comunidades indígenas y campesinas confirma que “la contaminación transgénica del maíz está en varios Estados, y que muy probablemente haya contaminación en todo el territorio mexicano, y erosión genética de los recursos naturales y recursos nativos y criollos, poniendo en peligro la agrobiodiversidad, el medioambiente y la economía de las familias productoras”. Esto es grave porque Nicaragua es también centro de origen del maíz.

Por estas razones y otras referidas a los daños ocasionados a la salud humana (alergias, cáncer, ceguera, infertilidad, e intoxicaciones), es que la Alianza Semillas de Identidad, conformada por 6 Redes nacionales y más de 35 mil familias productoras, se oponen a la introducción de cultivos transgénicos para fines comerciales y experimentales.

La Alianza Semillas de Identidad, insta a nuestro Gobierno de Unidad y Reconciliación Nacional a:

  • No permitir la introducción de cultivos transgénicos en nuestro país, por los riesgos al medio ambiente, erosión genética, la salud y en base a principios de “prevención” y “precaución” aprobados en acuerdos internacionales suscritos por Nicaragua.
  • Ante las solicitudes de empresas privadas de introducir cultivos transgénicos, solicitamos apegarse a los procedimientos establecidos en la Ley 705, conocida como Ley de Bioseguridad.
  • Fortalecer las capacidades administrativas y técnicas de las autoridades competentes para revisar, analizar y determinar técnica y científicamente los riesgos asociados a especies transgénicas.
  • Estar alerta a la falsa propaganda y promesas engañosas de parte de las grandes transnacionales interesadas en la venta de transgénicos.
  • Defender los derechos legítimos de la Agricultura Familiar y la preservación de nuestro Patrimonio Genético Nacional altamente resiliente ante el cambio climático.

Managua, Nicaragua. 21 de febrero de 2017

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